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6. mar., 2017

Un blog de este tipo , como algún otro que tuvimos en otros tiempos, se asienta en la esperanza

Esa esperanza es entendida de muchos modos, claro. Aristóteles decía de ella que era “el sueño de un hombre despierto”, aunque Nietzche defendía que era “el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre". Hobbes, de un modo más “interesado” argüía que “al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; pero ese deseo, despojado de tal idea, es desesperación” 

A mi me gusta pensar que es la idea o deseo para pasar de proyecto a realidad o algo así. Pero en realidad no deja de ser un sueño, todo lo consciente que se quiera, pero un sueño. Por eso traigo la esperanza a colación hoy y, como se ha puesto de moda en estas entradas, apoyarnos en otras palabras más cualificadas para decir las cosas.

Hoy queremos traer unos versos de “La vida es sueño”… (la obra tiene mucho que ver con la vida que vamos pasando). No sé si vienen muy a cuento… pero algo quieren expresar que se acerca a lo que quisiéramos decir:

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.

Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
.../...
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Calderón de la Barca, Pedro (1635): La vida es sueño. Jornada II)