8. mar., 2017

Texto

PALABRAS

Detrás de las palabras y de los sentimientos, detrás de cada una de las entradas a este Blog… estamos nosotros. No puedo saber hasta qué punto los demás pueden asumir algo que creo que lo define: 

  • Me alimenta la memoria
  • Muchas veces vivo encerrado en mi imaginario, porque a veces sólo en él puedo vivir todo aquello que no me es permitido en el mundo real. 
  • Vivo también aferrado a la fantasía a través de la imaginación, en un intento de adelantarme al futuro (por si acaso no me llega o no lo hay para mi)
  • Vivo, así, una paradoja, pues vivo entre la MEMORIA (historia) y la IMAGINACIÓN (futuro)

Todo ello porque el laberinto de mi “memoria emocional” no hay manera de resolverlo o porque no encuentro otro modo de explicar mi realidad o de aproximar realidad y deseo 

Las personas a las que queremos o hemos querido son como los globos, que, si los sueltas, lo más probable es que no regresen más. Y, a veces, ocurre que nos preocupamos tanto de las agitaciones de nuestras propias vidas, de nuestros problemas, que ni cuenta nos damos que vamos soltando el hilo que nos une a las personas queridas. Sólo somos conscientes de ello cuando vemos que realmente se van o ya no están. Creo que no hay que esperar a que sea tarde para que una persona que sientes en el corazón se aleje… Creo que hay que atar fuerte en el corazón a esa persona y NO PERDERLA NUNCA, al menos, no por uno mismo. Pero ocurre. Y más veces de las imaginábamos en la peor de nuestras hipótesis.

Ellas van llenando la memoria, pero estrujando el tiempo y los afectos, Secan nuestros sentimientos.

Aún así supongo que voy a seguir creyendo y teniendo esperanza; a seguir queriendo, haciendo y construyendo vida,: a seguir hablando, comunicando; a seguir mirando, aunque cueste a veces ver entre tanta oscuridad; a seguir mimando las relaciones, a seguir hablando o gritando mientras pueda seguir teniendo cosas que decir o defender; a seguir buscando sonrisas y motivos para caminar; a seguir sin dejar caer mis brazos ni rendirme.

Pero es posible que algún día, un día, no pueda seguir, creer, esperar, querer, construir, hablar, comunicar, mirar, relacionarme, defender las ideas, buscar sonrisas o sonreir, caminar, seguir con los brazos levantados… Ese día, (cada vez más cercano),  necesitaría que alguien se me acercase, me abrazara, me sonriera…, pues la vida me habrá sorprendido, me habrá apartado del camino o me habrá olvidado