12. mar., 2017

 

 

 Hoy no da para mucho más la cabeza, ni aún los recuerdos y muchos menos la esperanza, la ilusión o la simple imaginación.

Necesito que me presten palabras, palabras como éstas que tomo del profesor Unamuno: 

  

¡Dormirse en el olvido del recuerdo, 

en el recuerdo del olvido, 

y que en el claustro maternal me pierdo 

y que en él desnazco perdido! 

 

¡Tú, mi bendito porvenir pasado, 

mañana eterno en el ayer; 

tú, todo lo que fue ya eternizado, 

mi madre, mi hija, mi mujer

 

Miguel DE UNAMUNO

 

 Aunque también me he acordado de otras, en ese caso de León Felipe, que quizá ayuden a justificar o entender las tomadas de Unamuno.

 

No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río
y por la nube...
y en las lágrimas que se esconden
en el pozo, en la noche
y en la sangre...
He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto, una gota siquiera de mi llanto.
en la gran luna de este espejo sin límites, donde me miren y se reconozcan los que vengan.

 

LEÓN FELIPE