18. mar., 2017

Texto

EDUCAR

Toda mi vida ha sido ocupada por el ejercicio de educar y hoy, sin que pueda apoyarme en razón alguna para avalar mi pensamiento, todo me lleva a esos casi (o sin casi) 50 años dedicados a esa tarea.

Durante ese tiempo ha habido un poema que he utilizado muchas veces para definir mi quehacer, unas veces por orgullo y otras por pena, porque algún alumno dejaba de estar con nosotros, por algún fracaso…

Por esas dos razones mi entrada de hoy es dejar constancia aquí de ese sentimiento ante la imagen de las miles de caras que me han soportado:

 

Educar es lo mismo

que poner un motor a una barca

hay que medir, pesar, equilibrar...

... y poner todo en marcha.

 

Pero para eso,

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino, un poco de pirata...

un poco de poeta...

y un kilo y medio de paciencia concentrada.

 

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

que esa barca, ese niño,

irá muy lejos por el agua.

 

Soñar que ese navío

llevará nuestra carga de palabras

hacia pueblos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

esté durmiendo nuestra propia barca,

en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

 

Gabriel Celaya