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23. mar., 2017

EN PAZ

 

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

 

porque ve al final de mi rudo camino 

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

 

que si extraje la miel y la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

 

… Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;

¡más tu no me dijiste que mayo fuera eterno!

 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tu solo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas…

 

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

 

Amado NERVO