2. abr., 2017

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LA JUBILACIÓN

La jubilación suele ser entendida como el acto administrativo por el que un trabajador en activo, ya sea por cuenta propia o ajena, pasa a una situación pasiva o de inactividad laboral, tras haber alcanzado la edad máxima, o por enfermedad crónica grave o incapacidad. 

El trabajador, en este caso, obtiene una prestación monetaria para el resto de su vida, de acuerdo a unas condiciones legales.

Pero aparte de esa acepción usual en nuestros días (Acción y efecto de jubilar o jubilarse o Pensión que recibe quien se ha jubilado) tiene también una connotación, por su origen léxico, de alegría, de júbilo. Y es posible que, en muchos casos sea sí, una alegría el hecho de dejar el trabajo y vivir de la prestación que corresponda y de lo guardado a través de los años.

Pero en la vida actual creemos que existe un problema. La persona ES en la medida en que ocupa un puesto de trabajo y deja de SER al dejarlo, de tal modo que no solo las rutinas diarias cambian, sino que hasta las relaciones y el autoconcepto han de hacerlo también, porque, a partir de ese momento, uno deja de SER.

Dejar la vida “activa” (esa suele ser la denominación que se da) y pasar a ser un “sujeto pasivo”, supone obtener una cierta tranquilidad, mayor o menor según los casos, pero a costa de eso que decíamos y de romper con el “PAPEL” obtenido o ganado u ocupado en el mundo laboral. De ahí que para muchas personas, lejos de ser un Júbilo, la Jubilación sea justamente lo contrario, tristeza.

Hay gustos para todo, está claro, pero las exigencias laborales ejercidas durante muchos años dejan su huella y eludirla… no es fácil, como decíamos. Ocurre (salvando las diferencias) con la alegría de los viernes y la tristeza de los lunes cuando se trabaja.

Se tiende a ocuparse en ciertas actividades: voluntariado, viajes, ejercer de abuelos, etc.  Creemos que hay que prepararse para llegar a la jubilación y ocuparse en cuestiones que satisfagan y que no vengan impuestas por las circunstancias.

Los que peor lo pasan son los jubilados “forzosos”, esos que han de dejar el trabajo por “incapacidad”. Esos deben poner toda su fuerza para salvar el cambio.