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8. abr., 2017

LOS CONOCIDOS

Ir perdiendo el contacto con los compañeros hace perder la perspectiva de análisis de la realidad del contexto que ha sido referente o escenario durante un tiempo y… es fastidiado.

Ir perdiendo uno a uno a los compañeros que considerabas amigos,, que se descuelgan, quizá con justificación desde su punto de vista, porque la distancia muchas veces “es el olvido” (como dice alguna canción) o porque realmente no se unieron a uno por amistad, sino por intereses, es también frustrante, a pesar de reconocer su egoísmo..

Ambas cuestiones, después de pasado un tiempo, son fácilmente comprensibles, no eran “amigos” ni los unos ni los otros, ni siquiera compañeros (porque no “acompañaban”, solo estaban o pasaban por allí por casualidad.), porque un amigo no te abandona por ausencia o por cosas tontas y menos aún por otras personas.

Alejan más las actitudes que la distancia o el tiempo. Ni lo uno ni lo otro debería hacer perder el afecto, solo entender cuáles realmente te dieron ese afecto de verdad.