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16. abr., 2017

Si serenases 

tu pensamiento, si pudieras

detenerte y pensar,

mirar en torno, tocar las cosas

entre las que pasas,

acaso

te sería sencillo reconocer

rostros, no sé, lugares,

gentes

que hablen tu mismo idioma y te comprendan.

Si fueses capaz

de hallar un sitio donde echarte

boca abajo, y cerrar

los ojos

y mirar, despacio, dentro de tu

vida,

quizá,

te resultase fácil averiguar

algo, saber

a qué lugares quieres

ir, de dónde vienes,

para qué estás aquí,

cuál es tu nombre.

Pero el tiempo no existe,

y tienes prisa:

no hay sitio para ti en el descampado

donde habitas,

el llanto

puede llegar de pronto, la luz cae

en la sombra -casi

invierno,

el otoño se vuelve lluvia y frío-

nadie mira hacia ti, anda,

apresúrate,

tu cuerpo fatigado necesita

descanso,

es ya de noche,

corre, 

aquí tampoco,

es preciso llegar, no

te detengas,

sigue buscando, muévete, camina.

 

(Ángel González, 1925-2008)