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18. abr., 2017

LA ÉTICA Y LA MORAL

No siempre es fácil distinguir según qué conceptos de esos que manejamos en el lenguaje habitualmente, quizá porque no es tan sencillo como pueda parecer a los entendidos o quizá también porque nunca nos lo explicaron convenientemente.

La ética es analizada por la filosofía y establece lo que es bueno o virtuoso y lo que es malo racionalmente para una persona. En principio, la ética habría de ser la misma, independientemente de la cultura en la que vivamos, pero la normas de conducta de las personas tiene mucho que ver con la religión, aparte de con la filosofía.

En la cultura occidental somos deudores de Aristóteles, Platón, del estoicismo, cristianismo, Descartes, Hume o Kant, etc.

La moral, por su parte, sería el conjunto de normas que rigen el comportamiento de las personas en el seno de una sociedad. Suele asociarse al las leyes y normas (implícitas o explícitas) de un grupo social. Nace de las tradiciones y de los valores del contexto, o, si se prefiere, de la organización social.

De nuevo en este caso entra la religión, que ha ayudado a establecer los códigos de moralidad.

Entre ética y moral hay diferencia en el objetivo, en la medida en que la ética es normativa (establece los principios generales) y la moral es descriptiva (define comportamientos). La ética es teórica y abstracta, la moral es práctica. La ética es individual y la moral es social. La ética tiende a ser universal o a situarse por encima de las influencias sociales y culturales y la moral varía con cada sociedad o con cada grupo, de acuerdo a cada cultura.

Ocurre que, en un mundo sin modelo de persona, de ser humano, ética y moral se difuminan y nos vemos abocados al “todo vale” que define el pos-modernismo.