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21. abr., 2017

DONDE HABITE EL OLVIDO 

 

Donde habite el olvido...

Donde habite el olvido, 

En los vastos jardines sin aurora; 

Donde yo sólo sea 

Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 

Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

 Donde mi nombre deje 

Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 

Donde el deseo no exista. 

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 

No esconda como acero 

En mi pecho su ala, 

Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

 Allí donde termine este afán que exige dueño a imagen suya, 

Sometiendo a otra vida su vida, 

Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

 Donde penas y dichas no sean más que nombres, 

Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 

Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 

Disuelto en niebla, ausencia, 

Ausencia leve como carne de niño.

 Allá, allá lejos; 

Donde habite el olvido.

 Contigo

¿Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente? 

Mi gente eres tú.

 El destierro y la muerte

para mi están adonde 

no estés tú

¿Y mi vida? 

Dime, mi vida, 

¿qué es, si no eres tú?

 

Luis CERNUDA